Nada es mágico, ni la magia

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nada es mágico, ni la magia

Dedicado a todos y a nadie.

La vida es así, hoy más que nunca vivimos en un mundo globalizado, automatizado, desechable y des-humanizado. Quizás por eso nos cueste cada día más trabajo percibir el verdadero valor de las cosas.  “pues si todo el trabajo lo hace una máquina ¿Por qué me cobras tan caro? Ni que lo hicieras tú” o “Nomás apachúrrale ahí para que te lo cambie de color, ni que fuera tan difícil, yo he visto que mis hijos le mueven rapidísimo a eso” OMG!

La vertiginosidad del mundo en el que vivimos es única, pareciera que todo lo que hacemos y lo que tenemos está programado para durar poco y costar cada vez más, este fenómeno que todos tenemos detectado, lo que está logrando es subirnos a ese desagradable tren de vida y ahora queremos que todo sea de esa forma, que nos cueste lo menos para sacarle lo más, en perjuicio de la calidad, del servicio, de la durabilidad y de la lealtad de quien nos compra. Incluso ya parecemos zombies de las marcas, pues lo que ayer te vendieron como lo non plus ultra (carísimo), en un año ya es obsoleto, una cochinada y te tienes que renovar al nuevo non plus ultra 2017. Y cuando realmente comparas las diferencias, son mínimas. Pero ahí estaremos cada año esperando que el siguiente sí tenga una verdadera novedad. Suena idiota, somos idiotas.

Pero cuando se trata de servicios es cuando se complica la cosa, pues ¿cómo le doy un servicio a medias o mediocre a un cliente si me está pagando lo que le cobré? ¿Cómo le lavo el coche a medias? ¿O le corto el pelo al 50% de su cráneo? ¿Cómo le diseño un logotipo, lo que me salga en 3 horas y se fregó? O mejor aún ¿cómo le doy un gran servicio al cliente, si me pagó la mitad de lo que realmente vale? Entonces en lugar de pensar el cómo contrarrestar esta nueva postura comercial, lo que acabamos haciendo para “ganar” es bajarnos los chones hasta que el cliente decida por lo que menos le duele, pero más lo perjudica… LO BARATO. Y es entonces cuando un mercado se prostituye y por 10 pesos te hacen lo que quieras. Podríamos confundirnos con la oferta y demanda, pero en ocasiones al abaratar tanto la oferta, ya no es lo suficientemente atractiva para generar demanda. Nosotros mismos nos encargamos de matar nuestro mercado.

Nadie estamos peleados con nuestro dinero, todos necesitamos dinero y necesitamos clientes para obtenerlo y subsistir, ¿pero a costa de qué? Trabajo hay, lo que no hay es valor percibido al trabajo, lo que no hay es respeto por la labor de cada trabajador, todo tiene su chiste. Un cerrajero te cobra 400 pesos por 10 segundos de trabajo para abrir la puerta de tu coche, “-¡oiga es mucho-” “-a ver, ábrala usted!-“.  Un artesano te cobra 200 pesos por una artesanía hecha a mano mientras Liverpool te cobra 2 mil por una cerámica hecha industrialmente con un molde ¡y le acabas regateando al artesano! ¿Estamos mal no creen? Regatear en Liverpool no es posible y además se ve naco. Mejor le regateo a un “naco” que necesita el dinero y con tal de sacarle unos pesitos va a mal vender su trabajo con tal de llevar dinero a casa.

Un lavadero automatizado de autos nos cobra 160 pesos y lo lavan con agua estancada, lo medio limpian para que luego verdaderos lavadores lo detallen y se lleven los 5 o 10 pesos de propina que les das. Pero si toca a tu puerta un lavador independiente de coches y te cobra 50 pesos se lo bajas a 30 (igual que tu cliente) nomás por sentir ese “poder” de decirle a la gente lo que le vas a pagar -si quieres, si no, llégale brother-.

Cuando se trata de clientes, sucede algo similar, no hay proporción en la relación laboral, por ejemplo: Necesito vender 20 casas que me van a dejar 1 millón de pesos cada una, para ello, necesito hacer todo el marketing, branding y publicidad  de las casas, detalles como nombre, logotipo, estrategias comerciales, folletos, letreros, anuncios, imagen corporativa etc. Si voy a obtener una ganancia bruta de 20 millones de pesos, mi inversión debería por regla oscilar entre el 3% y el 5% para generar un plan de promoción que, en un determinado plazo de tiempo, consiga que se vendan las casas y que cierre un negocio exitoso.

Esto quiere decir que si obtengo 20 millones de pesos, la inversión debe ser de 1 millón de pesos en un año dividido entre 12 meses tenemos la cantidad de 83 mil pesos para invertir inteligentemente en la empresa, proveedores y medios adecuados.

Pero a menudo nos topamos con MAGOS que no quiere gastar ese dinero y de la chistera sacan una cantidad a invertir y lanzan la oferta para que la tome el más hambreado. El demandante se vuelve oferta, y el ofertante demanda… El mundo está al revés. “Tengo 10 mil pesos al mes para iguala y otros 10 mil pesos para invertir en publicidad” Es decir, esta invirtiendo 240 mil pesos del millón. Prácticamente se quiere ahorrar el 75% de lo que debería invertir, así, nomás, porque se le hincharon los pies.

Al cabo de 3 ó 4 meses el tipo ya está histérico porque las ventas no han sido lo que esperaba y los servicios de la agencia distan mucho de “aquel gran servicio” que les vendimos. ¿Alguien me puede explicar? ¿Porfis?

Es casi tan idiota como aquel que siempre sueña con ganarse la lotería y NUNCA ha comprado un boleto, ¡hasta para ganar en la lotería hay que invertir en un billete coño!

Por favor, si eres de esos clientes que quieres que llegue un asesor a hacer maravillas, a transformar tu empresa, a darle un giro diferente, una nueva imagen y pretendes pagar cacahuates, estás en un profundo error y muy confundido. De entrada, no le digas a un asesor lo que necesitas, explícale la situación actual de la empresa, dale el historial comercial y de marca, deja que hable con tu gente para que pueda hacer un juicio basado en la realidad, para que entonces te proponga lo que necesitas, no lo que crees que necesitas, OJO, son dos cosas muy diferentes. Es como llegar al doctor a decirle -Doctor fíjate que traigo una gripa tremenda, me imagino que fue porque ayer me moje jugando futbol, así que me voy a tomar un Tabcín cada 6 horas para que se me quite… -¿Para qué lo vas a ver si ya todo lo sabes?

NADA ES MÁGICO, todo tiene su chiste, su valor, su proceso, su orden lógico. Empecemos a respetar los oficios y profesiones de la gente, también existen herramientas para poder saber los costos de mercado para que puedas tener un parámetro real de lo que te están cobrando y decidir si esta caro o barato.

Y si estás de este lado del escritorio tratando de vender tus servicios y eres de los que se bajan los chones hasta el piso con tal de ganar la cuenta, te recomiendo que te pongas una peluca rubia, un vestido corto, te pintes la boca y te pares en una esquina todas las noches con un letrero que diga “BARATO”, eso eres.

  • Imagen obtenida de: http://www.exclusivomen.com

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